Estado de Conservación

Estado de conservación

En la actualidad el estado de conservación del edifico tiene un aspecto sólido, habiéndose restaurado recientemente sus cubiertas y fachadas. No así su interior, el frágil estado en el que se encuentra el conjunto de bienes muebles, es consecuencia de su historia material y ésta viene condicionada por una serie de factores que han actuado a través del tiempo cómo catalizadores del deterioro. Entre éstos hay que citar los siguientes:

  • El incendio del inmueble en 1931 produjo graves daños en la decoración de la capilla.  Además de derrumbarse parte de la bóveda de la nave, dos tercios, el fuego ocasionó quemaduras en las pinturas murales, en la decoración y retablos del crucero, principalmente en el lado de acceso a la sacristía. La totalidad del conjunto quedó oscurecida por el humo de la combustión y las elevadas temperaturas alcanzadas causaron el envejecimiento prematuro de los materiales constitutivos de los elementos decorativos.

    • Las filtraciones de agua. Los factores más comunes han sido las humedades ya sean por filtraciones o por capilaridad o, en menor medida, por condensación. El agua ha entrado con profusión principalmente desde la linterna y desde la ventana del crucero del lado del Evangelio, donde se aprecian antiguas filtraciones y escorrerías que han causado en las pinturas murales pérdidas y falta de cohesión. Las más acusadas, en la bóveda y gran parte de la cúpula, fueron cubiertas posteriormente con grandes reintegraciones cromáticas que se extendieron por toda la superficie original. Los zócalos, de azulejos y mármol, se han visto afectados por las humedades, provocando  en los primeros una laminación de la capa de esmalte y en los segundos su disgregación y pulverulencia.

  • Movimientos estructurales de la edificación, motivados por desplazamientos del terreno o seísmos, han provocado grietas en los muros con las inmediatas consecuencias negativas en los estratos decorativos.

  • Intervenciones de reparación y restauración. Los principales daños producidos por el incendio y por el agua, se han subsanado reconstruyendo las bóvedas derrumbadas, limpiando las zonas más oscurecidas y repintando lo más llamativo de las faltas, en una tonalidad muy oscura en general. Así mismo, se realizaron numerosas reparaciones y repintes en los retablos, pinturas murales y demás bienes muebles.
  • Uso del conjunto. El uso del inmueble conlleva el desgaste, reparaciones o restauraciones e incluso readaptaciones, por cambio de gustos o por reajustes y por el adecentamiento de las áreas perdidas o deterioradas. Dentro de este apartado se pueden incluir los enlucidos o blanqueos y las labores periódicas de mantenimiento.

  • Envejecimiento de los materiales. La naturaleza de los materiales, unida a los efectos anteriormente citados, ha acelerado el declive de los mismos. Esto ha provocado:
  1. Contracción y expansión de los materiales higroscópicos cómo la madera o los lienzos, produciendo grietas, desprendimiento de piezas, deformaciones, etc.
  2. Secado del aparejo, sobre todo en las zonas expuestas a más calor, produciendo grietas y/o craqueladuras.
  3. Cristalización de la cola adhesiva, con el consecuente desprendimiento de piezas.
  4. Oxidación del hierro o la plata. Ello puede apreciarse en los clavos, elementos metálicos y soportes de hierro de las vidrieras.
  5. Cambios de color en los repintes, ya que se han empleado colores que se han alterado u oscurecido con el paso del tiempo. También, la oxidación del barniz protector de las policromías, han hecho que éstas se oscurezcan.